El Real Madrid ganó por un ajustado marcador de 2 a 1 en el Mendizorroza ante el Deportivo Alavés con una gran actuación de su cuarteto estelar. Mbappe y Rodrygo anotaron, Bellingham y Vinicius dieron los pases clave.
El Madrid arrancó con algunas variantes, la vuelta de Huijsen al once y el joven Víctor Valdepeñas ante la ausencia por suspensión de Álvaro Carreras y Fran García. Panorama de mucha expectativa para un Real Madrid duramente cuestionado en estas últimas semanas.
El partido apenas se acomodaba y el Real Madrid ya mostraba los colmillos. En los primeros cuatro minutos, Kylian Mbappé avisó por primera vez: tras un centro preciso de Valverde, el francés controló en el borde del área, pero no logró darle bien al balón y su remate se marchó por el costado del arco local. Fue una señal temprana de las intenciones blancas.
El segundo aviso también llevó la firma del astro francés. Esta vez, Mbappé apareció tras una jugada preparada a balón parado y sacó un disparo que se elevó en exceso, perdiéndose por encima de la portería defendida por Antonio Sivera. El Madrid insistía, pero todavía sin la profundidad necesaria para romper un bloque bien plantado.
Durante los primeros quince, Xabi se mostraba inquieto al borde del banquillo. A pesar de haber generado peligro, su equipo no encontraba los espacios ante un Alavés replegado, ordenado y decidido a proteger las entradas a ese último cuarto de cancha. El dominio era merengue, pero la circulación no terminaba de traducirse y el Real sólo podía optar por rotar el balón de lado a lado buscando un hueco.
Pero al minuto 23, apareció el rayo francés. Jude Bellingham descargó con inteligencia tras una gran recuperación de Guler, el inglés la manda al espacio y Mbappé recibió de cara, aceleró en diagonal hacia el área sacando un disparo potente y colocado hacia las redes. Gol del Real Madrid. El 1-0 liberó tensiones y permitió a Xabi Alonso tomar un breve respiro en el banquillo.
Con el marcador abierto, el partido cambió de rostro. El Alavés se animó a salir de su campo e intentó avanzar entre líneas, aunque sin demasiada claridad ni éxito. Ese escenario favorecía al Madrid, que encontraba más espacios para ejecutar el plan que mejor le sienta: balones al espacio para que Mbappé y Vinicius puedan explotar en velocidad.
Sin embargo, los blancos no lograron aprovechar del todo los nuevos términos. Con el paso de los minutos, el conjunto local comenzó a acercarse al área de Thibaut Courtois, empujado más por insistencia que por verdadero peligro. Aun así, la sensación de empate empezaba a sobrevolar entre los hinchas locales.
En el tramo final del primer tiempo apareció el héroe de siempre. Ibáñez conectó un remate a quemarropa y Courtois, con un reflejo extraordinario, logró despejar el balón con el único recurso al alcance, su rostro, sosteniendo la ventaja mínima. Una intervención decisiva que permitió al Real Madrid marcharse al descanso por delante en el marcador.
La segunda mitad arrancó sin modificaciones, con un Real Madrid consciente de que necesitaba cerrar el partido para evitar otro golpe en un momento delicado. La actitud fue decidida desde el inicio y, al minuto 52, los blancos estuvieron muy cerca de ampliar la diferencia. Sivera se lució con una doble atajada: primero ante un remate de Mbappé y luego frente al rebote que quedó a los pies de Vinicius, que intentó colocar el balón lejos del alcance del guardameta. El córner posterior mantenía la presión visitante.
El Alavés, sin embargo, no renunció al ataque y buscó responder mediante contragolpes, aunque con poca eficacia en ese último pase. El partido entró en una fase de ida y vuelta que no terminaba de favorecer al Madrid, incapaz de sentenciar pese a los espacios.
Un balde de agua fría cayó al minuto 67. Carlos Vicente, recién ingresado, recibió un pase al espacio magistral de Antonio Blanco, Vicente controló con clase y definió ante la salida de Courtois. El gol fue anulado inicialmente, pero el VAR determinó que era posición licita gracias a Rüdiger, se decretó el empate. La reacción de Xabi Alonso lo decía todo: desilusión y resignación ante la sensación de que el triunfo volvía a escaparse.
Pero cuando el escenario parecía oscurecerse nuevamente, una estrella de la que muchos dudaron, le dio la luz que necesitaba al Real. No fue Mbappé ni Bellingham, sino Rodrygo Goes. Al minuto 77, el brasileño se lanzó en el área chica para empujar un centro preciso de Vinicius que supero en velocidad a Jonathan Otto, el “7” sirvió para el “11” y la alegría volvió para los merengues.
El tramo final fue intenso. Con Vinicius abandonando el campo al minuto 88 entre silbidos de la afición local, mientras el Madrid buscaba asegurar los tres puntos. En el añadido, Brahim rozó el tercero tras un doble recorte, pero su remate se fue por el costado derecho del pórtico de Antonio. Poco después, Jude Bellingham tuvo otra ocasión clara, rematando en dos tiempos sin fortuna y el balón se fue para el tiro de esquina siendo la última acción de esta historia.
El pitazo final confirmó una victoria sufrida pero vital. En Mendizorroza, el Real Madrid halló un necesario tanque de oxígeno en medio de un presente muy irregular para los dirigidos de Xabi Alonso. La siguiente cita de los blancos será este 17 de diciembre ante el Talavera por la Copa del Rey.






